No puedo soportarlo

Les dijo una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar.
2 diciendo: Había en una ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a hombre.
3 Y había una viuda en esa ciudad, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.
4 Y por un tiempo que no es así; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre;
5 sin embargo, porque esta viuda me molesta, voy a hacerle justicia, por lo que viniendo de continuo, me agote la paciencia.
6 Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto.
7 Y Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman día y noche para él, aunque tardará en responderles?
8 Os digo que les hará justicia. No obstante, cuando el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra? – Luca 18: 1 a 8

A menudo orar a Dios y pedirle algo para nosotros en ese momento parece ser la mejor. Sin embargo, a veces una bendición simplemente persistente y no es difícil encontrar a alguien que, en un momento de irritación e impaciencia, termina acusando a Dios de no oír su oración.

Ahora! El Señor Jesucristo nos dice que si un no creyente, y no teme a Dios el hombre acaba de servir y hacer el bien a alguien que te molesta, lo que no haría para un niño de su Padre Eterno es Dios grande, poderoso y de la Señor de bondad.

Esto nos lleva a pensar que si por casualidad algo que le pedimos a Dios que no recibió, es porque nuestro Padre está esperando el momento adecuado para darnos. O bien, el Señor Jesucristo, en su infinita sabiduría y amor, no nos dará lo que pedimos lo que pedimos no sería bueno para nosotros, porque Dios siempre tiene lo mejor para nosotros.

Eso es lo que tenemos que tener en cuenta. Dios nos ama. Sólo Dios quiere nuestro bien. Dios no hace daño a los hombres. Dios es Amor. Y siendo nuestro Señor Jesucristo, el Amor Supremo, Él ha reservado sólo para nosotros todo lo que es grande y bendita. ¡Amén!

Permanecer en la Paz del Señor Jesucristo

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